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Pensando En Alto con Samuel Perez Millos
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Pensando en Alto

Para mi el vivir es Cristo Samuel Perez Millos

Sendas Antiguas

Sendas Antiguas

Acabo de regresar de un largo viaje de cinco semanas para ministerio por la República Dominicana y los EEUU. Después de esto, tuve la oportunidad de asistir en El Guadarrama, localidad cercana a Madrid, al Congreso de las Asambleas de Hermanos de España. En todos estos lugares había una preocupación común entre los líderes, que podría expresarse en una pregunta: “¿Cuál es el camino a seguir?”. No es tanto la manifestación de desorientación, sino el sincero deseo de saber cual es el camino que Dios marca hoy para su iglesia y por donde hemos de avanzar. Esto me llevó al texto que tengo delante para pensar en alto con los lectores de esta página. Es un mensaje de Dios a un pueblo desorientado y en un camino erróneo. El versículo me invita a tres consideraciones que, a mi parecer, son urgentes para la iglesia de hoy.
Perder el Tiempo

Perder el Tiempo

El tiempo es algo sumamente importante, porque es un regalo que recibimos y porque es irrecuperable. Quiere decir esto que cada día tenemos sólo veinticuatro horas y que cada segundo puede ser bien o mal aprovechado. Cuando alguien pretende ocuparnos con algo que no tiene valor alguno, solemos decirle: No me hagas perder el tiempo. La sociedad actual dispone de muchos medios para entretener, de modo que el tiempo pasa ocupado en cosas intrascendentes.
No Juzgueis

No Juzgueis

Acabo de recibir un escrito de un hermano en el que me comenta como ha sido juzgado en la iglesia en que se congrega porque, aparentemente, no se está manifestando en él el fruto del Espíritu. Algunos llegaron a decirle que dudaban de su salvación. Estas personas que se atrevieron a juzgar a un hermano con absoluta falta de gracia, están bajo la influencia de ministros que predican y escriben sobre la santidad de vida, basándola en expresiones externas pero no tanto en el contenido interno del corazón.
Luces en el Mundo

Luces en el Mundo

Una experiencia complicada es quedarse en medio de un bosque sin luz para seguir el camino. Hace años salí con mis hijos una noche para hacer un recorrido atravesando el bosque. Llevábamos un linterna que nos servía para ver el sendero por donde íbamos y saber por donde teníamos que desviarnos para salir a una carretera y regresar a casa. De pronto, el que llevaba la linterna tropezó y casualmente la lámpara cayó sobre una piedra, dejando de funcionar. Fue realmente difícil encontrar la forma de salir del bosque, en una noche en la que no había luna. Conseguimos encontrar la carretera que buscábamos pero en un punto mucho más lejos de donde hubiéramos deseado.

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